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La llegada de “Los Niños”, por Ana Karina Albarrán

La llegada de “Los Niños”, por Ana Karina Albarrán En Santiago de Trujillo se le ha dado gran importancia a las celebraciones folklórico-religiosas. El 24 de diciembre se celebra una hermosa estampa conocida popularmente como “La Llegada de Los Niños”, que no es sino el arribo en romería de las imágenes del “Bendito Niño”, procedentes desde las di­versas comarcas de la Parroquia, el encuentro en la Plaza y la posterior entrada de los mismos en la Iglesia del pueblo. Si en horas de la tarde nos ubicamos en la Plaza Bolívar de dicha población, escucharemos el repique­teo de tambores cercanos y veremos a un buen grupo de personas, unos habitantes del lugar y otros visitantes, que se aglomeran en la plaza y sus alrededores y dirigen sus miradas hacia los cerros veci­nos, escrutando los caminos que se dibujan entre las montañas, en bus­ca  de las comitivas que acompañan a los venerados niños.
                       
Las comarcas o paramos de Cajuí, Cabimbú, El Alto de Isnarún, Cuencas, Las Rosas, Estivandá, La Cordillera de Los Ruices y Estiguates, son  honrados con la presencia de las imágenes del Bendito Niño, las cuales, entre los meses de octubre y noviembre son trasladadas en romería entre las diversas comarcas, donde, por las noches, son acompañados de música de cuatro, violines y tambores, instrumentos cuya ejecución se ha venido trasmitiendo de generación en generación. Los dueños de cada casa donde pernocta “El Niño” se esmeran en la elaboración de comidas y dulces, no faltando, por supuesto, las sa­brosas hallacas, también llamadas en estos lares, “pasteles”, acompañadas con “las carabinas” y el consabido “amasijo aliñado”, sin faltar tampoco los populares dulces de lechosa y zapallo,  conocido como cabello de ángel.
Los tambores que acompañan las ro­merías se oyen cada vez más fuerte, lo que indica su cercanía al poblado; los cohetes o “voladores”, como también son llamados en la zona, se escu­chan más cercanos y desde las calles del pueblo se observan los pequeños copos de humo producidos por las explosiones de los cohetones.    
Así sucedió este 24 de Diciembre. Como a las 6 de la tarde comenzaron a sonar los tambores y a verse las banderas avisando la llegada de los Niños.  Una multitud de gente estaba a la expectativa. De  dos calles  bajaron  cuatro Niños y de otras dos subían dos más, los cuales se unieron frente a la Iglesia donde el Padre les dio la bienvenida.
Luego comenzaron a bailarlos,  cada uno con su respectivo dueño, esclavo o alguna persona allegada a la familia.
Los niños fueron bailados de distintas maneras,  a veces los colocaban uno frente al otro y luego los retiraban para  seguir bailándolos. Después de mucho baile los llevaron adentro de la Iglesia y comenzaron a prender un árbol gigantesco de muchos fuegos artificiales que fue todo un espectáculo. A las diez de la noche, aproximadamente, comenzó la Misa y luego de terminar volvieron a bailar ya para dar por terminada  la festividad.  

Para quienes se aproximen por primera vez a esta tradición, el señor Augusto Terán explica que el nicho es un tabernáculo de madera pintado que, cuando se abre, permite ver  representados por un lado a María y por el otro a San José. Adentro está el Niño que puede ser de tablilla o de bulto,  adornado con  gran cantidad de reliquias. Cada año, en la mañana del 24 de diciembre, les hacen una limpieza. Los que son de tablilla los limpian con agua florida o con aceite de niño;  los que son de cerámica  hasta los bañan y le cambian el vestido, pero esto lo puede hacer sólo una persona que sea digna de tal privilegio. El Niño también se pide para posada, que es cuando alguien los reclama para pagar una promesa, entonces se los llevan para su casa toda una noche o algunas noches, dependiendo del tipo de ofrenda. Igualmente, los dan en velorio que es cuando le rezan hasta cierta hora de la noche, pero sin dejarlo  en casa del que hizo la promesa. Al Niño lo pueden tener todas aquellas personas que sean responsables, que no sean tomadoras y que sean creyentes.
Entrevista al Señor Augusto Terán
¿Cuántos años tiene con el Niño?
El Niño de Cabimbú tiene  conmigo como seis años.
¿Quién  es el amo del Niño?
Las dueñas son las hermanas Andara.

¿Quién es el  esclavo del Niño?
Pues yo soy, Augusto Terán.
Este Niño es de la familia Andara pero como tienen confianza en mi entonces yo lo cargo.
¿Quién era el dueño anterior del Niño antes de la familia Andara?
El primero que lo tuvo era el esclavo Adolfo González, hace más de 60 años.
¿En que fecha comenzó a salir de Romería el Niño este año?
Salió los últimos de octubre.
¿Cuántas casas recorrió el Niño hasta llegar el 24?
Muchas, antes recorría Esdorá, Soso, Las Mangas todo eso lo recorría cuando estaba el finado Adolfo, ahora sólo recorre Cabimbú.
 
¿Quién baila al Niño este año?
Lo bailará Juan Morillo, amigo de la familia.

¿Cuántos milagros ha hecho este Niño?
     Muchos.
¿Quiénes lo acompañan en esta tradición?
Todos mis muchachos y toda la gente de Cabimbú.


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